Sábado 31 de octubre de 2020.
Como decía el célebre filósofo y escritor francés, Michel de Montaigne: «la palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha». Por esto, queremos compartir contigo todas las semanas algunas palabras que quizás desconozcas del español y puede que veas la oportunidad de empezar a incorporarla a tu léxico. ¡Haz tuyas estas palabras!

Sábado 7 de noviembre de 2020.
Recién salido el sol a las 7:25 de la mañana, ha abierto los ojos, se ha desperezado y ha cogido su libro favorito. Comenzó a leer donde lo había dejado, pero se percató que lo que había leído anteriormente la había dejado algo confusa y retrocedió unas páginas … En ese instante pensó: «seguro es extraño leer y releer el mismo libro una y mil veces y siempre encontrar algo que no entendí la última vez» . Pero siguió con su ritual de cada fin de semana, sin prestar atención a lo que se le había pasado por la cabeza. Puso todos sus sentidos en la lectura -como de costumbre- y descubrió nuevas palabras, nuevas formas de expresar una realidad alternativa, nuevas maneras de ver la vida. En ese momento, se dio cuenta de que da igual lo raro que parezca leer un libro una y otra vez. Para ella, cada vez que tenía un libro en sus manos era una oportunidad única y valiosa; más aún, cuando se trataba no de un libro cualquiera, sino de ese libro: raro, curioso y, en definitiva, su libro favorito.

Sábado 14 de noviembre de 2020
« La nostalgia nos genera un vacío en el corazón y, casi al mismo tiempo, lo llena de gotitas de pena. Cuando estamos nostálgicos, sentimos que alguien, o algo, nos falta: un amigo, un familiar, un lugar, un juguete. Al instante, esa ausencia nos entristece. (…) Cuando la nostalgia se hace parte de tu día a día, terminas siendo presa de la melancolía».
Emocionario, Di lo que sientes. Palabras aladas
En Canarias para expresar este sentimiento nostálgico, tenemos la siguiente palabra que queremos compartir contigo:

Sábado 21 de noviembre de 2020
Érase una vez un lugar verde y boscoso cuyo nombre era La Llanía, de verdes praderas, hayas y brezos. Un día de sorimba, mientras estábamos de excursión mis amigos y yo (Altea, Brayan y Andrea) encontramos una cueva en una montaña para resguardarnos de tanta lluvia menuda y viento.
Altea Ojeda Lima, Aula Enclave

Esta mañana desperté algo sorimba. Decidí levantarme de la cama y preparar café -en ese momento era lo único que necesitaba, un café-. Me asomé a la ventana y pude atisbar unos rayos de sol que acompañaban las primeras horas del día, compañía fiel y alegre. Tenía hambre y decidí prepararme unas tortitas deliciosas- pensando que eso ayudaría a eliminar esa sorimba-. Cuando dispuse todo para el desayuno, me di cuenta de que seguía estando con el ánimo turbado. «¿Qué podía hacer?» – pensé. Abrí la puerta hacia la terraza y pude descubrir que hacía una sorimba bastante molesta. Pero a pesar de la leve lluvia que rozaba mi rostro, me abracijé -sintiendo la suave brisa fría de la mañana- y lancé mi mirada al cielo. Luego cerré los ojos, respiré hondo y me dije: «Tú puedes».
Sábado 28 de noviembre de 2020
Es bonhomía pura.
En la profundidad de sus ojos, un atisbo de luz persiste. Transmite bonhomía infinita. La afabilidad de su carácter tiñe su mirada y perfila sencillez en el rostro. La bondad se refleja en su comportamiento como rayos de sol en el mar.
Es pura bonhomía.

Sábado 5 de diciembre de 2020

La nostalgia. La nostalgia sucede en esos tiempo de tristeza. No quieres ver a nadie y tan solo quieres estar contigo mismo, sin importar nada de nadie. Pero al fin, cuando sales de tu cuarto oscuro y ves la vida llena de luz, sentirás a los que te aprecian y los que te regalan su cariño.
Texto creado por: Altea Ojeda Lima

Sábado 12 de diciembre de 2020
Sororidad. Esta palabra se ha incorporado en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en el año 2018, sin embargo, su origen es incierto. Etimológicamente, esta palabra proviene del inglés sorority, este del latín medieval sororitas, -atis ‘congregación de monjas’, y este derivado del latín soror, -ōris ‘hermana carnal’.
Pero, ¿quién escribió sobre esta palabra mucho antes de que apareciera en el diccionario? Nuestro escritor Miguel de Unamuno en su prólogo de la obra La tía Tula:
«La observación es que así como tenemos la palabra paternal y paternidad que derivan de pater, padre, y maternal y maternidad, de mater, madre, y no es lo mismo, ni mucho menos, lo paternal y lo maternal, ni la paternidad y la maternidad, es extraño que junto a fraternal y fraternidad, de frater, hermano, no tengamos sororal y sororidad, de soror, hermana. En latín hay sorius, a, um, lo de la hermana, y el verbo sororiare, crecer por igual y juntamente.
Se nos dirá que la sororidad equivaldría a la fraternidad, mas no lo creemos así. […]
Sororidad fue la de la admirable Antígona, esta santa del paganismo helénico, la hija de Edipo, que sufrió martirio por amor a su hermano Polinices, y por confesar su fe de que las leyes eternas de la conciencia, las que rigen en el eterno mundo de los muertos, en el mundo de la inmortalidad, no son las que forjan los déspotas y tiranos de la tierra, como era Creonte. […]
Hablamos de patrias y sobre ellas de fraternidad universal, pero no es una sutiliza lingüística el sostener que no pueden prosperar sino sobre matrias y sororidad«.
Lo que nos quiso transmitir Miguel de Unamuno en este texto, es la posibilidad de incorporar en nuestro léxico la palabra sororidad (de hermana) que tiene un significado similar al de fraternidad (de hermano) y para ello, puso el ejemplo de Antígona, de la mitología griega, hija de Edipo y Yocasta. En el episodio «Los siete contra Tebas» los dos hermanos de Antígona (Eteocles y Polinices) se enfrentan mortalmente. Ambos mueren, pero el primero -fiel a Tebas- es enterrado con honores, mas no es el caso de Polinices que por orden de su tío Creonte permanece sin sepultura por traición a la ciudad. Y es aquí, cuando su hermana Antígona, decide enterrarle rechazando así la ley impuesta.
A este amor de hermanos (Antígona hacia su hermano Polinices) hace referencia Miguel de Unamuno cuando explica el sentido que tendría el uso de la palabra sororidad en nuestra lengua y, 97 años después la RAE incorpora esta palabra a su diccionario con un sentido de solidaridad entre mujeres.

Sábado 16 de enero de 2021

A veces olvido lo mucho que has crecido, a veces sigo viendo a ese niño que se escondía en aquel armario. Perdona mi sensiblería Harry, estoy mayor.
– Para mí, usted sigue siendo el mismo, señor.
Igual que tu madre eres indefectiblemente afable, algo que la gente se empeña en subestimar, me temo.
El lugar al que viajamos esta noche es peligroso en extremo. Prometí llevarte conmigo y cumpliré mi promesa, pero con una condición: debes obedecer todo lo que te ordene sin cuestionarlo.
– Sí, señor.
¿Entiendes bien lo que te digo? Si te digo que te escondas, te escondes; si te digo que corras, corres; si te digo que me abandones y te salves, habrás de hacerlo. Tu palabra, Harry.
– Mi palabra.
Cógete de mi brazo.
– Señor, pensé que no podía aparecerse dentro de Hogwarts.
Ser yo, tiene sus ventajas.
Fragmento tomado de: Harry Potter y el misterio del Príncipe.
Como bien describe el personaje de ficción Albus Dumbledore, “ser afable” hoy en día está subestimado. Recorremos el mundo inmersos en nuestros pensamientos y a la hora de tratar con los demás no somos conscientes de que cada uno lleva consigo su mundo y sus problemas por dentro, por ello, debemos ser afables con el prójimo puesto que el buen trato y la cordialidad pueden hacer más bien que mal. En nuestro día a día, en el trabajo, en nuestras clases, en nuestra familia; porque todo sería mucho más fácil con un trato afable. Así que intentemos no subestimar la afabilidad porque con ella pueden lograrse grandes cosas y ser amortiguadora de los grandes embates de la vida.
Domingo 24 de enero de 2021. El sábado no escribió porque estaba ocupada soñando.
Despierta. Con el mirar al frente, los pies descalzos y cámara en mano. Eligió un elefante porque creía poseer al animal que todo océano podría cruzar. Desde su lomo vive capturando los sueños que su mundo presenta; porque eso cree ella: vive sueños.
Cuando la observan en su elefante capturando los detalles de su mundo, la llaman nefelibata, simplemente porque piensan que es una soñadora que no se apercibe de la realidad. ¿Qué chica se pasea encima de un elefante con una cámara en medio del océano? Lo que los demás no saben es que a través de sus ojos de soñadora puede percibir detalles que los ojos de los seres corrientes no captan. Es nefelibata por creer que su mundo es como ella sueña, pero también es feliz.

Sábado 30 de enero de 2021

Ahí estaba el zorro en medio de ese campo de trigo inmenso. Cerró los ojos, escuchó el ruido del viento rozando el trigo y se quedó ababol intentando percibir un atisbo de su amigo. Abrió los ojos y siguió caminando por esos largos cultivos.
El sol comenzaba a calentar, iluminaba la zona de un intenso color áureo que invitaba a rozar cada una de esas espigas con su cola. Volvió a cerrar los ojos para interiorizar todas esas sensaciones. Cuando los abrió, descubrió a lo lejos un pequeño destello rojo -poco común en esa zona- y avanzó el paso, raudo. Al llegar al objetivo, descubrió una hermosa ababol que florecía en medio de ese campo ambarino. Sorprendido, enseguida comprendió y dijo: «Aquí estás conmigo. Un recuerdo de ti, querido principito. Gracias a ti los campos de trigo ahora son alegres.»
Texto inspirado en un fragmento de El Principito.
“(…) Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo…
El zorro calló y miró largo tiempo al principito:
¡Por favor… domestícame!- dijo “.
Sábado 20 de marzo de 2021

Nuestra compañera Altea Ojeda ha querido dedicar esta semana a la palabra soledad, una sensación muy anhelada por unos y, otros simplemente no conciben la vida sin estar rodeados de las personas.
El ser humano es un ser social por naturaleza, pero como bien plantea Altea, a veces es necesario, dedicarse tiempo a uno mismo, encontrarse, meditar o simplemente, convivir con la soledad; porque solo en nosotros está la solución para afrontar o asumir las diferentes pruebas de la vida.

